Así que bueno, estoy dispuesta a ser la segunda en comentar el libro...
Autor/a: Gemma Lienas
Precio: 14,95 euros
Saga: Ninguna
Editorial: Planeta, ediciones Destino
Nº páginas: 346
Saga: Ninguna
Editorial: Planeta, ediciones Destino
Nº páginas: 346
ARGUMENTO (de la contraportada)
Sam tiene 16 años y síndrome de Asperger, una forma ligera de
autismo. Es un crac de los ordenadores, pero tiene pocos amigos y le cuesta
interactuar con los demás en la vida cotidiana. Un día conoce a Martina y su
mundo cambia. Le gusta mucho pero no sabe cómo acercarse a ella, y al poco
tiempo descubre que un acosador la está poniendo en grave peligro. Sam tendrá
que esforzarse mucho para superar sus limitaciones si quiere ayudarla y
desenmascarar al culpable.
ARGUMENTO (hecho por mí)
Sam es bastante distinto de los demás chicos de su edad. Es capaz de pasarse horas y horas jugando al Minecraft o hablando con sus ciberamigos, pero las relaciones personales no se le dan bien. Le cuesta interpretar los gestos de los demás: no sabe si indican alegría o enfado, miedo o emoción. Tampoco se le da bien mirar a los ojos, ni descifrar las verdaderas intenciones de los neurotípicos (que son aquellos que no son Asperger).
No entiende a los demás: al saludarse, se preguntan cómo están sin que les interese la respuesta, dicen "¿tienes hora?" cuando lo que quieren saber es "¿qué hora es?" y quieren estar siempre dando besos y abrazos. Él odia el contacto físico (salvo que sea de su familia directa, en cuyo caso ha aprendido a soportarlo).
Martina tiene dos años menos que Sam, y va a un instituto diferente. De no ser por la biblioteca a la que ambos van por las tardes a trabajar, quizá nunca se habrían conocido.
Para Sam, enamorarse es algo nuevo. También lo es encontrarse su muro de Facebook lleno de insultos.
Martina no se atreve a dar el paso sin saber si su amor es correspondido. Además, está demasiado ocupada con Iker, un chico rubio de su edad con el que habla por chat, y que va a conseguirle una sudadera de Estados Unidos. Quizá debería preguntarse por qué tiene tanto dinero, o por qué la llama todo el tiempo "princesa". Quizá debería preguntarse por qué solo tiene dos fotos en su Facebook, y son las dos iguales. Quizá debería haber pensado en todo eso antes de mandarle una foto suya, desnuda de cintura para arriba; antes de que la situación se le escapara de las manos.
OPINIÓN PERSONAL
Vale, sé que el título del libro es raro. Puede que no anime precisamente a leerlo. Pero tiene una explicación. La autora compara a un Asperger con un caracol: dice que es lento, que no soporta el contacto físico (si le tocas las antenas a un caracol, enseguida se esconde) pero que deja huella tras de sí (o lo que es lo mismo, un rastro brillante).
Yo no sabía todo esto al principio, y el título me resultaba bastante extraño, pero la sinopsis me llamaba la atención.
Ahora que lo he terminado, tengo que ser sincera: no es un libro maravilloso, pero entretiene. Es bastante corto, y se puede leer en muy poco tiempo. Si lo que buscáis es la novela del año, pues estoy casi segura de que no es esta, pero si lo que queréis es echar el rato, podéis darle una oportunidad.
La primera impresión que tuve fue que todo era muy precipitado. Te presentan a dos personajes, y así como así, ya están enamorados. A mí, sinceramente, esta clase de amor no me gusta. Me parece que surge demasiado rápido, y por tanto, es poco creíble.
Los personajes no están mal, aunque tampoco he conseguido empatizar mucho con ellos. Sam es un personaje que está bien construido, y que nos permite entender mejor todo por lo que pasa una persona con el síndrome de Asperger. Martina me ha parecido demasiado simple, no me transmitía nada de nada.
No me ha convencido mucho la forma de la autora de introducir los hechos. No los vamos descubriendo poco a poco, sino que nos enteramos casi de todo al principio. Por ejemplo, cabe destacar la forma en que nos enteramos de que Martina está enamorada de Sam. No nos enteramos de esa historia poco a poco ni en momentos en que sea relevante hablar de ello, sino que nos enteramos de golpe porque se lo está contando a su perra. Algo así: "Dagda, yo me enamoré de Sam hace dos meses. Y luego lo perseguí para ver a qué instituto iba, ¿sabes, Dagda?"
Eso de hablarle al animal y contarle historias del pasado para transmitírselas al lector me pareció un poquito...no sé...¿cutre?
Historia que, por cierto, no es que sea muy elaborada: lo vi y me enamoré.
Pero no todo son cosas malas. Los capítulos los narran personas diferentes: Sam, en primera persona; Martina, en tercera persona; y el hombre que se hace pasar por Iker (que como ya habréis deducido no es un chico de catorce años), también en tercera persona. Este personaje me pareció muy interesante, y desde el principio tuve claro que iba a dar mucho juego. En esos capítulos se describía cómo el hombre se sentaba al ordenador en un despacho oscuro y engañaba a distintas chicas para que le pasaran fotos, entre ellas, Martina. También hablaba con otro hombre misterioso, y sus conversaciones eran demasiado...demasiado...no sé cómo describirlo. (Planean ir al Parlamento y manifestarse hasta hacer legal la pedofilia). Al leer esto se me quedó una cara de estupefacción, verdaderamente no me creía que hubiera leído eso.

Estas partes por lo general me parecían muy interesantes, porque se mantenía la intriga. Aunque llegó a desesperarme un poco, ya que en todos y cada uno de los capítulos protagonizados por este tío se empezaba de la misma manera: descripción demasiado detallada de su forma de fumar ("redondeando los labios"). Llegué a hartarme de esta expresión, que ni siquiera sé si es correcta.
Después, se pone a girar compulsivamente el anillo que tiene en la mano izquierda.
Al final, tenía unas ganas increíbles de arrancarle el maldito anillo y tirarlo al mar.
Cambiando de tema, la relación de Sam con su hermana me pareció un poco rara. ¿Qué clase de hermana te llama "rey", te ayuda a estudiar y te persigue a todas horas para preguntarte cómo te ha ido? A ver, no me malinterpretéis. No me parece mal que haga todo eso, pero es que parecía más una relación de amigos que de hermanos.
También creo que Sam le daba demasiada importancia a los insultos en Facebook. Una vez más, no me malinterpretéis. Está muy mal que te insulten, pero, ¿si 6 personas de tu clase te llaman capullo por algo que sinceramente creen que has hecho, se puede considerar bullying? No van más allá, no insisten demasiado, y enseguida se disculpan todos al descubrir la verdad de lo que pasó.
De manera que, ¿es eso bullying? Y os lo pregunto sinceramente, porque a lo mejor soy yo la única que piensa que no, y quiero tener más opiniones.
Lo más gracioso de todo es que Sam se enfada porque lo acusan sin ninguna prueba. ¿Y qué es lo que hace? Acusar a otro, también sin pruebas. Ejem...ejem...
Los capítulos en los que Martina habla con el desconocido que ella piensa que es Iker son muy interesantes. Era ahí cuando leía más rápido y me enganchaba más a la historia. Hay bastantes chats de estos en el libro.
A medida que pasaban las páginas, la cosa se iba poniendo peor para la chica. Cada vez se iba viendo más que no era un adolescente con intenciones nobles. La verdad es que esta novela es muy útil para avisar a los lectores de que tengan cuidado con lo que hacen en Internet. Y aunque todos sabemos esas cosas (no des datos personales, no envíes fotos...) en estas páginas se refleja la increíble habilidad de "Iker" para engañar a las personas, caer bien y hacerse pasar por alguien que no es. Da un poco de miedo, incluso. La situación, quiero decir.
También nos enseña cuál sería la mejor manera de obrar en consecuencia.
¿Sobre el final? Bueno, supongo que era muy previsible. Desde el principio tenía dos ideas de quién podía ser Iker. Una de ellas era demasiado evidente, de manera que enseguida deseé que no fuera esa, pues habría sido una completa decepción. Por suerte, no fue esa persona, ¡aunque fue la otra!
A pesar de todos los puntos malos, creo que el libro es original y entretenido. Se lee muy fácilmente, y está lleno de conversaciones por chat, que hacen que las páginas se pasen aún más rápido. Algunas de las reflexiones del personaje son muy interesantes, a la vez que graciosas, pues no entiende muchos de los comportamientos de los neurotípicos y está a menudo haciendo listas para comprenderlo mejor todo.
La historia, además, nos sirve para concienciarnos de lo que es, desgraciadamente, una realidad.
Sam es bastante distinto de los demás chicos de su edad. Es capaz de pasarse horas y horas jugando al Minecraft o hablando con sus ciberamigos, pero las relaciones personales no se le dan bien. Le cuesta interpretar los gestos de los demás: no sabe si indican alegría o enfado, miedo o emoción. Tampoco se le da bien mirar a los ojos, ni descifrar las verdaderas intenciones de los neurotípicos (que son aquellos que no son Asperger).
No entiende a los demás: al saludarse, se preguntan cómo están sin que les interese la respuesta, dicen "¿tienes hora?" cuando lo que quieren saber es "¿qué hora es?" y quieren estar siempre dando besos y abrazos. Él odia el contacto físico (salvo que sea de su familia directa, en cuyo caso ha aprendido a soportarlo).
Martina tiene dos años menos que Sam, y va a un instituto diferente. De no ser por la biblioteca a la que ambos van por las tardes a trabajar, quizá nunca se habrían conocido.
Para Sam, enamorarse es algo nuevo. También lo es encontrarse su muro de Facebook lleno de insultos.
OPINIÓN PERSONAL
Vale, sé que el título del libro es raro. Puede que no anime precisamente a leerlo. Pero tiene una explicación. La autora compara a un Asperger con un caracol: dice que es lento, que no soporta el contacto físico (si le tocas las antenas a un caracol, enseguida se esconde) pero que deja huella tras de sí (o lo que es lo mismo, un rastro brillante).
Yo no sabía todo esto al principio, y el título me resultaba bastante extraño, pero la sinopsis me llamaba la atención.
Ahora que lo he terminado, tengo que ser sincera: no es un libro maravilloso, pero entretiene. Es bastante corto, y se puede leer en muy poco tiempo. Si lo que buscáis es la novela del año, pues estoy casi segura de que no es esta, pero si lo que queréis es echar el rato, podéis darle una oportunidad.
La primera impresión que tuve fue que todo era muy precipitado. Te presentan a dos personajes, y así como así, ya están enamorados. A mí, sinceramente, esta clase de amor no me gusta. Me parece que surge demasiado rápido, y por tanto, es poco creíble.
Los personajes no están mal, aunque tampoco he conseguido empatizar mucho con ellos. Sam es un personaje que está bien construido, y que nos permite entender mejor todo por lo que pasa una persona con el síndrome de Asperger. Martina me ha parecido demasiado simple, no me transmitía nada de nada.
No me ha convencido mucho la forma de la autora de introducir los hechos. No los vamos descubriendo poco a poco, sino que nos enteramos casi de todo al principio. Por ejemplo, cabe destacar la forma en que nos enteramos de que Martina está enamorada de Sam. No nos enteramos de esa historia poco a poco ni en momentos en que sea relevante hablar de ello, sino que nos enteramos de golpe porque se lo está contando a su perra. Algo así: "Dagda, yo me enamoré de Sam hace dos meses. Y luego lo perseguí para ver a qué instituto iba, ¿sabes, Dagda?"
Eso de hablarle al animal y contarle historias del pasado para transmitírselas al lector me pareció un poquito...no sé...¿cutre?
Historia que, por cierto, no es que sea muy elaborada: lo vi y me enamoré.
Pero no todo son cosas malas. Los capítulos los narran personas diferentes: Sam, en primera persona; Martina, en tercera persona; y el hombre que se hace pasar por Iker (que como ya habréis deducido no es un chico de catorce años), también en tercera persona. Este personaje me pareció muy interesante, y desde el principio tuve claro que iba a dar mucho juego. En esos capítulos se describía cómo el hombre se sentaba al ordenador en un despacho oscuro y engañaba a distintas chicas para que le pasaran fotos, entre ellas, Martina. También hablaba con otro hombre misterioso, y sus conversaciones eran demasiado...demasiado...no sé cómo describirlo. (Planean ir al Parlamento y manifestarse hasta hacer legal la pedofilia). Al leer esto se me quedó una cara de estupefacción, verdaderamente no me creía que hubiera leído eso.
Estas partes por lo general me parecían muy interesantes, porque se mantenía la intriga. Aunque llegó a desesperarme un poco, ya que en todos y cada uno de los capítulos protagonizados por este tío se empezaba de la misma manera: descripción demasiado detallada de su forma de fumar ("redondeando los labios"). Llegué a hartarme de esta expresión, que ni siquiera sé si es correcta.
Después, se pone a girar compulsivamente el anillo que tiene en la mano izquierda. Al final, tenía unas ganas increíbles de arrancarle el maldito anillo y tirarlo al mar.
Cambiando de tema, la relación de Sam con su hermana me pareció un poco rara. ¿Qué clase de hermana te llama "rey", te ayuda a estudiar y te persigue a todas horas para preguntarte cómo te ha ido? A ver, no me malinterpretéis. No me parece mal que haga todo eso, pero es que parecía más una relación de amigos que de hermanos.
También creo que Sam le daba demasiada importancia a los insultos en Facebook. Una vez más, no me malinterpretéis. Está muy mal que te insulten, pero, ¿si 6 personas de tu clase te llaman capullo por algo que sinceramente creen que has hecho, se puede considerar bullying? No van más allá, no insisten demasiado, y enseguida se disculpan todos al descubrir la verdad de lo que pasó.
De manera que, ¿es eso bullying? Y os lo pregunto sinceramente, porque a lo mejor soy yo la única que piensa que no, y quiero tener más opiniones.
Lo más gracioso de todo es que Sam se enfada porque lo acusan sin ninguna prueba. ¿Y qué es lo que hace? Acusar a otro, también sin pruebas. Ejem...ejem...
Los capítulos en los que Martina habla con el desconocido que ella piensa que es Iker son muy interesantes. Era ahí cuando leía más rápido y me enganchaba más a la historia. Hay bastantes chats de estos en el libro.
También nos enseña cuál sería la mejor manera de obrar en consecuencia.
A pesar de todos los puntos malos, creo que el libro es original y entretenido. Se lee muy fácilmente, y está lleno de conversaciones por chat, que hacen que las páginas se pasen aún más rápido. Algunas de las reflexiones del personaje son muy interesantes, a la vez que graciosas, pues no entiende muchos de los comportamientos de los neurotípicos y está a menudo haciendo listas para comprenderlo mejor todo.
La historia, además, nos sirve para concienciarnos de lo que es, desgraciadamente, una realidad.



